arquitectura con minúsculas

"mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" e. galeano

espacios para aprender. arquitectura y docencia (v)

paralización y resurgir del espacio educativo en la segunda mitad del siglo XX.

las consecuencias económicas de la guerra, unidas al aislamiento sufrido por el país en los años inmediatamente posteriores a esta se tradujo, así mismo, en la casi absoluta paralización de la actividad constructiva en el ámbito educativo, más allá de algunas edificaciones escolares incluidas en la reconstrucción emprendida por el Servicio Nacional de Regiones Devastadas, y de ciertas actuaciones simbólicas, como la ya citada intervención en los edificios de la Colina de los Chopos.

los años de la dictadura transcurrieron, de esta forma, marcados por el monopolio ideológico de la Iglesia en cuestiones educativas. se dejaron de lado los planteamientos más innovadores para reforzar los valores sobre los que el Estado pretendía edificar su armazón ideológico. esta situación comenzará a revertirse a finales de los años 50, y será más por una lógica evolución social que por una verdadera voluntad de las autoridades. como señala Francisco Burgos, “la actualización morfológica de las escuelas no será, salvo excepciones, el producto de la interpretación en clave espacial de una determinada pedagogía.”[1] lo cierto es que toda una nueva generación de españoles comienza a asumir las realidades de un mundo al que España aún se resistía a incorporarse. y los arquitectos, abandonados ya muchos de los paralizantes prejuicios ideológicos de la posguerra, van a encontrar en el desarrollo de nuevas tipologías escolares un campo de experimentación propicio.

otra circunstancia resulta determinante para la aparición de un nuevo tipo de edificación escolar. el Concilio Vaticano II –convocado en 1959- supone una justificación perfecta para la progresiva modernización de la enseñanza religiosa, mayoritaria en España. la necesidad de integración de las instituciones educativas religiosas en una sociedad civil con la que empezaban a perder el paso obliga a replantear muchos de los conceptos educativos inamovibles hasta entonces. para ello se recurrirá, irónicamente, a muchos de los planteamientos introducidos por los movimientos progresistas de finales del XIX. se recuperará la enseñanza graduada – todavía no la separación por sexos; la actividad alternativa a la puramente docente, la relación con la Naturaleza y, en un plano más concreto, los criterios higienistas de ventilación, iluminación y orientación que darán lugar a las nuevas construcciones escolares. ejemplos de estos nuevos planteamientos podemos encontrar en el Instituto Nuestra Señora de Santa María, proyectado en 1960 por Antonio Fernández Alba o el Gimnasio del Colegio Maravillas, de Alejandro de la Sota.

por otra parte, el Estado comenzará a involucrarse de una forma más activa en la organización del sistema educativo y, aunque habrá que esperar a los últimos momentos de la dictadura, irán apareciendo sucesivas iniciativas como la Ley General de Educación de 1970, o la convocatoria del Premio Nacional de Arquitectura de 1971, dedicado a la construcción de un prototipo escolar acorde a esta nueva normativa. con la llegada de la democracia, se acometerá un notable impulso del parque escolar, aunque las urgencias en su realización motivarán la adopción de criterios de diseño económicos y obsoletos, alejados de las respuestas adecuadas a las necesidades reales y a los desafíos del sector educativo del inminente cambio de siglo.

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Instituto Nuestra Señora de Santa María. arqto. Antonio Fernández Alba, 1960 (imagen: web del centro)

 

perspectiva de futuro.

como hemos señalado, en los últimos años del siglo XX y los primeros del siglo XXI, la concepción de los espacios docentes ha estado marcada más por criterios económicos – derivados de la necesidad de rápida y amplia respuesta ante la universalidad de la educación y el boom demográfico – que por criterios pedagógicos y de calidad arquitectónica.

asimismo, la incorporación de las TIC a los espacios educativos es todavía muy lenta – si bien lo es también su incorporación a las propias metodologías docentes – apenas como dispositivos adheridos a la arquitectura prexistente pero sin impacto en su génesis.

nos encontramos en un momento de profundo cambio en la enseñanza, y la arquitectura, como ha hecho en el pasado, debe encontrar el modo de ofrecer una respuesta mediante espacios educativos que no solo permitan el desarrollo de nuevas metodologías, sino que además contribuyan a las mismas.

A.R.+R.M.

[1] obra citada

 

[esta serie de artículos ha sido extraida de la comunicación presentada al Congreso Internacional CICREART en septiembre de 2013]
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Acerca de rqlmartinez

arquitecta, docente e investigadora

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Esta entrada fue publicada en 24 enero, 2016 por en educación y etiquetada con , , , .

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