arquitectura con minúsculas

"mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" e. galeano

terminando catedrales

hacía tiempo que no pasaba por Barcelona y en mi última visita comprobé con cierto asombro la curiosa transformación que va sufriendo ese monumento, ya de por sí curioso, que Gaudí nos dejó en herencia.

estamos terminando la sagrada familia. parece que en un alarde de la histórica rivalidad entre Madrid y Barcelona, no podíamos dejar descansar tranquilo a don Antoni, y, una vez terminada esa gloria de la arquitectura “fake” con la que los madrileños hemos decorado la calle Bailén, le tocaba el turno al templo expiatorio de los barceloneses.

lo cierto es que llevamos terminando la sagrada familia un montón de años, pero reconozco que no había pensado mucho en ello hasta que leí este artículo publicado en El Pais con la recreación virtual del resultado final del templo previsto para, agárrense, 2026. Ni la ópera de Sidney, oiga…

vale. empiezo yo. no me gusta. la verdad es que me enamoré de la sagrada familia en una visita a Barcelona cuando aun estudiaba, y esa es la imagen que retengo del monumento. Supongo que esto es como ver crecer a un niño. con lo mono que estabas de bebé, ¿por qué te ha tenido que crecer ese bigote?

parece que la cosa no ha creado mucha polémica. seguramente a la gran mayoría de los barceloneses les da bastante igual el destino final del edificio, más allá de lo que tiene de imagen simbólica de la ciudad. aunque imagino que los inquilinos del edificio de la calle Menorca que está previsto demoler para terminar las obras tendrán su opinión (y si alguno, ay!, lee este humilde blog le animo a que la comparta…)

¿se debe terminar la sagrada familia? ¿quién decide cómo se debe terminar, ya que parece evidente que Gaudí no era muy amigo de los planos de obra? ¿esa especie de cornetas del infierno que van a configurar la portada principal son lo que don Antoni hubiera colocado? ¿son una interpretación en clave “siglo xxi” de la arquitectura gaudiana? ¿son un capricho delirante del arquitecto responsable? por cierto. ¿hay un arquitecto detrás de todo esto? porque yo diría que ampliar la escala de una escultura no es lo mismo que hacer arquitectura…

como referencia, y haciendo un poco de arqueología documental, podemos seguir el rastro a lo que se escribía ¡en 1965! sobre el particular. porque esto de terminar la sagrada familia viene, como decía, de largo. a la decisión de acometer las obras de terminación del templo, contestaba, mediante carta al director de La Vanguardia el entonces decano del colegio de arquitectos, Antoni de Moragas con, entre otros, este argumento:

Aunque no hubiera justificaciones sociales ni urbanísticas ni pastorales para terminar el templo, podría haber otra razón. La Sagrada Familia es obra de Gaudí y tiene un valor artístico. Olvidemos por un momento que el valor artístico de un edificio no puede desvincularse de su justificación social. Es una obra de Gaudí, es una obra de arte y hay quien quiere verla terminada. Ahora bien, ¿es posible terminar un edificio? A nadie se le ocurriría terminar un cuadro o una escultura, pero un edificio ¿se puede terminar sin el arquitecto que lo concibió? (…) Nadie que respete de veras la obra gaudiniana puede colaborar a esta mixtificación”

La Vanguardia. “Las obras del templo de la Sagrada Familia”. Edición del 9 de enero de 1965. Pág. 24  

y por si alguien tiene dudas de la base de este planteamiento, la carta la firmaban -casi nadie al aparato-, los siguientes personajes: Le Corbusier, NIkolaus Pevsner, Gio Ponti, Bruno Zevi, Ernesto Nathan Rogers, Carlos de Miguel, J.A. Coderch, Oriol Bohigas, A. Fernández Alba, R.V. Molezún, J.A. Corrales y otros cuantos.

eso, en el campo de la arquitectura. provenientes de otras disciplinas artísticas, secundan el documento Joan Miró, Antoni Tapies, Alexandre Cirici, Camilo José Cela, Salvador Espriú o Jaime Gil de Biedma.

y ahora, ¿qué hacemos?

¿la terminamos?

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9 comentarios el “terminando catedrales

  1. Siento ser pesado, pero no he podido resistirme a recomendarte este artículo de uno de los intelectuales que instigaron el famoso manifiesto, ahora –2011– reconoce (cosa que le honra) su error:

    http://elpais.com/diario/2011/01/04/cultura/1294095601_850215.html

    “Cómo pudimos equivocarnos tanto? Si hace 50 años se nos hubiese hecho caso, esta maravilla no existiría. Habría permanecido como una ruina o la hubiera terminado un arquitecto de moda en aquellos años ¿Cuánta gente la visitaría? Este templo no ha tenido nunca apoyo económico de las instituciones, vive de los donativos de los que la visitan, más de dos millones al año, más de 25 millones de euros. Se está financiando como una catedral medieval. De esta forma se terminará, no sé si la mejor obra del pasado siglo… pero sí el mejor edificio religioso de los últimos tres.”

    • Al
      29 marzo, 2014

      no eres pesado en absoluto (bienvenidos los comentarios “combativos” como los tuyos)
      tienes razón en que, en gran parte, esta es una polemica en la que los gustos de cada uno tienen mucho peso.
      y no solo los gustos. como bien señalas, la figura de Gaudí (el modernismo en general) ha sido utilizada con intenciones políticas más veces de las deseables, tanto para bien como para mal.
      sin ir muy lejos, la carta de La Vanguardia a la que nos referimos en el artículo provocó una catarata de réplicas y contrarreplicas en el periódico durante varios meses en las que los argumentos esgrimidos nada tenían que ver con las bondades artísticas de la obra y mucho con consideraciones políticas y religiosas.
      parece que, en cualquier caso, las obras avanzan y tarde o temprano veremos terminado el edificio, así que en “breve” (apenas 12 años) podremos juzgarlo como cosa terminada y reabrir o enterrar esta polémica.

      y peor que la almudena no va a quedar… 🙂

      • Totalmente de acuerdo (también lo de la Almudena… ;-), Madrid se merecería una catedral mejor aunque fuera neogótica, como planteaba el proyecto original). Huelga decir que no me parece mal que exista debate, significa que interesa la arquitectura/urbanismo en la ciudad. Quieras que no, representa un obstáculo –por mínimo que sea– a la especulación y la destrucción patrimonial.

        Sin ir más lejos, y hablando de catedrales y polémicas, la catedral de BCN (la de Santa Eulàlia) data del s.XII-XV, a excepción del cimborrio y la fachada principal (fines del XIX-principios XX), que quedó inacabada en el s.XV. Hay que decir que el proyecto de fachada que se impuso se basaba/inspiraba en los planos del “mestre Carlí” del s.XV (aprovecho para reivindicar a Carles Galtés de Ruan, arquitecto francés que trabajó también en la Seu Vella de Lleida y la Catedral de Sevilla).

        Hace pocos años, entre 2005-2012, se llevó a cabó una reforma (y limpieza de la piedra) de la fachada, a causa de que las grapas con que se sujetaba el paramento de la fachada del XIX se habían oxidado y al expandirse reventaban la piedra (el mal típico que encontramos en edificios de fines del XIX y principios del XX).

        Bien, el caso es que durante esta reforma en la ciudad surgieron voces instando a quitar la fachada neogótica y recuperar la inacabada del S.XV (http://ca.wikipedia.org/wiki/Fitxer:Barcelona_Cathedral_1880s.jpg). Sin duda, mucho menos vistosa, por muy del XV que fuera, y sobre todo si terminar, por lo que el valor histórico es discutible… Aun así, es un debate interesante en cuanto a lo que estamos hablando. Mantener la del XV o la del XIX (http://ca.wikipedia.org/wiki/Fitxer:Sta-eulalia.jpg) tal vez debe quedar en un plano teórico, una ciudad a veces ha de respetar o apechugar con los aciertos o errores del pasado para no caer en una excesiva musealización de la ciudad. Ya que la ciudad no deja de ser algo vivo, adapatado a las necesidades de sus habitantes y no se puede convertirla en un museo en que lo más antiguo tenga más valor por el hecho de serlo.

        Hay otros ejemplos de esto, como los apartamentos construidos en la Pedrera por Barba Corsini, que esto sí desvituaban la idea de Gaudí aunque tenían su interés arquitectónico.

        En fin, siempre es complicado lidiar con el pasado arquitectónico. Cualquier reforma, restauración incluso, lleva implícita una polémica. Si hablamos de continuación como la SF la cosa se magnifica. La arquitectura es un arte más efímero de lo que pensamos. Una obra literaria o musical, rechazada en una época puede ser apartada, dejar de ser editada o interpretada. Pero cuando un edificio se derriba lo perdermos para siempre.

        Saludos

      • “la catedral de BCN (la de Santa Eulàlia) data del s.XII-XV”

        Quería decir: s.XIII-XV

  2. De buen rollo, veo muchos tópicos y un poco de desinformación. 😉

    Gaudí no solo dejó claro que quería que otros acabaran la SF, sino también que dijo que las nuevas partes se deberían adaptar a las técnicas y estéticas de la época (él fue un innovador y retaba a sus sucesores a serlo). Incluso ponía de ejemplo las catadrales medievales que se construyeron durante siglos, adaptándose a sus tiempos. Esperaba, claro, también que se respetara una coherencia y que se basaran en sus modelos. Los modelos que dejó en yeso, en notas y dibujos. El trabajo de recomposición de los modelos –porque quemaron su taller en 1936– ha sido muy grande. Y en él también participaron ayudantes del propio Gaudí.

    Por lo tanto, todo lo que no fuera continuar la SF es ir en contra de la voluntad de Gaudí. Además se ha resptado de forma minuciosa lo que él quería (esta es otra de las críticas sin fundamento que se suelen hacer). Al menos lo que dejó concretado (simbología, geometría, columnas de doble giro que simulan árboles, sistema de iluminación, las 18 torres que tendrá, etc.). La SF, guste o no, es Gaudí puro. La pregunta tendría que ser al revés: ¿Qué sentido tenía dejar la SF como la dejó Gaudí al morir? Si precisamente él levantó toda una fachada (la del Nacimiento), cosa inédita en la historia de la construcción de catedrales, para enseñar el camino a seguir, para mostrar su idea, sus intenciones, además de ofrecer una imagen impactante a la ciudad y al mundo que incitara a tener continuadores de su obra. Gaudí dijo: “vendrá gente de todo el mundo a ver qué estamos haciendo”. Cada año la visitan (por dentro) más de 3 millones de personas. La parte que se hizo en vida de Gaudí sigue ahí, esto no es un cuadro en que pintan encima y lo desvirtúan, ¡no es el Ecce Homo de Borja! xD Lo que se ha hecho es seguir la voluntad de Gaudí, completar las otras partes que él soñó y además de esto nos ha permitido descubrir muchas cosas sobre sus métodos. Como que se inventó una columna (la de doble giro), todos el sistema geométrico para el que tuvieron que usar software de la industria aeronáutica (cuando nadie lo hacía en arquitectura) porque Gaudí era demasiado complejo para el programario convencional, ¿o sabíais que Gaudí no usaba el sistema métrico decimal, sino duodecimal, como los arquitectos medievales o los egipcios?

    En resumen: ha sido un acierto monumental continuar la SF. Por Gaudí y por la ciudad y por el arte mismo.

    • Al
      28 marzo, 2014

      gracias por tu comentario @Rocamadour79. reconozco mi parte de culpa en lo “desinformado” de la entrada, aunque no pretendía juzgar tanto las intenciones de futuro de Gaudí respecto a su obra como la interpretación en clave “aeronaútica” que han acometido sus sucesores.
      estamos de acuerdo en que la sagrada familia es uno de los edificios más emocionantes, originales, inspiradores e incluso perturbadores de la historia de la arquitectura. comparto tu fascinación por el.
      simplemente creo que la deriva que esta tomando la terminación del edificio no parece estar a la altura de lo comenzado por Gaudí (la comparación con Borja la has sacado tú, pero no va desencaminada)
      y para terminarla así, creo que era mejor dejarla con su encanto inacabado

      en cualquier caso, gracias por el aporte. prometo mirarla con ojos más amables en mi proxima (espero que pronta) visita a barcelona…

      • ¡Hola!

        Bueno, en si está a la altura o no de lo hecho por Gaudí tiene tal vez más que ver con el gusto estético de cada uno. En cuanto a eso nada que objetar, respeto los gustos de todo el mundo, solo faltaría. 😉

        En lo que no estoy de acuerdo es en esa idea –extendida incluso por algunos intelectuales– de que se tergirversa la idea de Gaudí. Decir esto requiere concretar en qué no se ha seguido a Gaudí. Porque aparte de las maquestas en yeso (de varios metros de altura) que él hizo, de las notas, dibujos y de los colaboradores que le sobrevivieron, en el Ayuntamiento de BCN se guardan los dibujos del proyecto de Gaudí –firmados por él– en que se ve la SF desde 5 o 6 (no recuerdo) puntos de vista. Por lo que, con todo, no hay duda de que la SF actual es la que Gaudí dejó documentada, con las reservas de los cambios que él mismo podría ir introduciendo sobre la marcha (cuyas intenciones ya es imposible de suponer) y las partes que dejó menos definidas (que realmente es lo menos de toda la obra), como la sala crucero justo debajo de la torre de Jesús (la más alta de 172,5 m).

        Incluso la estigmatizada fachada de la Pasión, esculpida por Subirachs (y no soy un fan de su obra en general), se basa en un dibujo de Gaudí y en las descripciones donde explicaba qué pasajes de los Evangelios debía contener: http://ca.wikipedia.org/wiki/Fitxer:Sagrada_Fam%C3%ADlia._Portal_fa%C3%A7ana_de_la_Passi%C3%B3.jpg Es tétrica porque Gaudí dijo que debía serlo, por eso es diferente a la fachada del Nacimiento, para que haga de contrapunto. De hecho esa doble visera que ahora están colocando parece representar las costillas de un cuerpo agónico, como el de Cristo cricificado.

        Por eso digo que en mi opinión la crítica a la SF posGaudí a veces parece más una moda que una crítica bien fundamentada. Creo sinceramente que a todos esos intelectuales críticos (como Mariscal, Bohigas…) lo que les choca es la propia idea gaudiniana y no quieren creerse que Gaudí proyectara así el templo. Pero es así. Guste o no, como está quedando, Gaudí –por lo que sabemos– lo que quería así. Y, si no, que me demuestren lo contrario. 😉

        No sé si lo sabes, de hecho en Catalunya tampoco es algo muy conocido, pero durante muchos años los intelectuales catalanes echaron pestes no solo de la obra de Gaudí, sino de todo el modernismo catalán. Pla, Espriu, Riba, D’Ors, etc. recomendaban incluso derribar edificios como el Palau de la Música o la Pedrera (Casa Milà; de ahí su nombre popular de La Pedrera, porque a la gente les recordaba una cantera o minería). Es algo que hoy puede chocar, pero toda una generación (la del noucentisme) ha crucificado obras que hoy son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Jaime Gil de Biedma (mi adorado Jaime) –al que has citado– explicaba lo de que cada generación intenta desmarcarse de la anterior, hacerse un hueco, remontándose a otros referentes anteriores con la siguiente metáfora: “aliarse con los abuelos en contra de los padres”. Uno de los pocos defensores de Gaudí fue Dalí, otro genio, otro artista… diferente jejejeje.

        De hecho, muchos grandes edicificios modernistas acabaron siendo derruidos, sin darles la importancia histórico-artística que hoy les conferimos. En 1950 Barcelona tenía más de 1.200 o 1.500 (no recuerdo, ay, mi memoria…) construcciones modernistas. Con la SF desde mediados del s.XX ha pasado algo parecido. También he de decir que los hay que con el tiempo han cambiado de opinión, como el propio Subirachs que pasó de crítico a criticado. 🙂 Creo que el tiempo corre a favor de los partidarios de que se finalice la SF.

        Si vienes a BCN y entras en la SF (aunque reconozco que es cara la entrada) es difícil no emocionarse con ese bosque que imaginó Gaudí, jugando a mezclar la naturaleza con lo católico (y yo soy ateo, ¡gracias a Dios!).

        Un ejemplo, de esto hace 4 años, la nave central estaba acabada pero han ido añadido unos cuantos detalles: http://www.youtube.com/watch?v=5lYdrhYYWpg

        ¿No es espectacular? 🙂

        Saludos y perdón por el tocho.

  3. Andrés
    18 octubre, 2013

    Estoy de acuerdo con los (ilustres) firmantes de la carta: ¿hay algún momento en que consideremos ‘acabado’ un edificio? ¿No es un organismo en constante estado de transformación? ¿Está acabada, por ejemplo, la mezquita de Córdoba?

    Un saludo, y enhorabuena por el blog. Andrés

    • Al
      28 octubre, 2013

      Gracias, Andres

      Es cierto. Los edificios están en estado constante de transformación (a veces para su desgracia…) Lo que no me acaba de dejar tranquilo es quién se otorga a sí mismo el poder de decidir cómo y a qué ritmo se deben transformar.

      Y ya si eso, pongamosle la cabeza a la Venus de Milo…

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Esta entrada fue publicada en 26 septiembre, 2013 por en crítica y etiquetada con , , , , .
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