arquitectura con minúsculas

"mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" e. galeano

sobre la lsp y el ombligo de los arquitectos

bart lacon la alevosía y nocturnidad que ya empiezan a resultar familiares, nos enteramos estos días de que se nos viene encima otro capítulo de la ley de servicios profesionales, adalid de la competencia y la innovación, redactado por economistas, para economistas, complaciente con los grupos de poder y demoledor con los restos cada vez más escuálidos de una profesión que parece no importar ya a nadie más que a sus sufridos integrantes (y seguramente no a todos).

ya ni siquiera nos sorprende el proceso. tras la propagación de rumores catastrofistas y las correspondientes peticiones de calma y confianza por parte de nuestros representantes, nos encontramos con otro de esos textos legislativos llenos de obviedades, tópicos, definiciones confusas y letras pequeñas. todos lo leeremos, nos asustará, reaccionaremos y pediremos reacción. escucharemos que debemos confiar en nuestros colegios y asociaciones profesionales, que se están tomando las medidas apropiadas, que no se va a permitir el atropello de un oficio fundamental para la sociedad.

y todo sigue igual. la película es la misma que presenciamos en enero, cuando conocimos el borrador de anteproyecto de ley a la vez que unos COA que no solo no habían estado presentes en las negociaciones que dieron lugar al borrador sino que, por lo que parece, ni siquiera sabían que tal borrador existía. solo que esta vez hemos dado un pasito más hacia lo inevitable.

ahora tocan declaraciones altisonantes sobre si los arquitectos hacemos cajas, dibujitos, o simplemente pintamos monas. también toca fomentar interesadas rivalidades históricas con las ingenierías. al fin y al cabo, mientras discutimos sobre si una granja de cerdos es un edificio o una industria, estamos de lo más entretenidos y a nadie (a casi nadie) le da por pensar en el fondo de este asunto.

hace años discutíamos sobre si nuestras carreras eran grados, másteres, superiores o inferiores, sobre si debían durar cuatro o cinco o seis cursos, sobre el enésimo cambio de nombre de una dignísima profesión (o como ir de aparejador a ingeniero, pasando por arquitecto, sin saber dónde quedarme). en aquel momento alguien dijo: esto solo es el primer paso. se están posicionando para cuando haya que repartir el pastel. le llamaron materialista, agorero, catastrofista, insistieron en que todo era por el bien de los estudiantes, en que converger con europa solo podía ser bueno para la competitividad (divina palabra) y el futuro de los arquitectos.

mientras tanto, nadie puso coto a los desmanes, los propios profesionales miramos para otro lado, más pendientes de pillar nuestra parte que de hacer nuestro trabajo. nos pusimos a la tarea de acompañar en la foto al político en vez de al cliente, de trabajar mal y caro, de fomentar la imagen de artista caprichoso, incapaz de saber lo que costaban nuestros edificios, huimos como de la peste de sectores de nuestra profesión que ahora reclamamos como exclusivos. y sobre todo, nos empeñamos en ningunear al único grupo que ahora podría ayudarnos a salir del atolladero: nuestros clientes.

si mañana se plantea una ley de este calibre que afecte a los médicos de familia, a los maestros de escuela o, si me apuran, al panadero de la esquina, habrá movilizaciones y protestas. la gente no querrá quedarse sin el profesional que le presta un servicio básico, personalizado y eficaz. pídanle ahora a su vecina que salga a defender a los arquitectos. en el mejor de los casos le dirá que calatrava no necesita que se manifiesten por él. porque claro, los arquitectos nos hemos encargado de que nuestros servicios no sean básicos, personalizados y por supuesto, que no tengan visos de eficacia.

¿y ahora qué? pues por tópico que resulte, la única solución está en la gente joven. nosotros ya la hemos fastidiado y sólo vamos a poder minimizar el daño. pero la gente que todavía cree en este oficio a pesar de los tiempos y que ha decidido embarcarse en esta aventura de incierto final que es convertirse en arquitecto, tendrá que plantear otras soluciones, otras ideas, otros métodos y sobre todo, tendrá que volver a encontrar el hueco en esa sociedad a la que todos decimos (se nos llena la boca) servir.

suerte. y por favor, no os vayáis todos a alemania, que el clima es un asco…

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6 comentarios el “sobre la lsp y el ombligo de los arquitectos

  1. Clara Puig
    14 mayo, 2013

    Pues yo no estoy de acuerdo…
    malos arquitectos los hay y los habrá, pero hay que reconocer el valor de una disciplina, las diferencias de aprendizajes respecto a ingenieros, etc.
    Lo que se estudia y para qué… y si otros son capaces de hacerlo según sus conocimientos.
    Esto no lo puede que decidir ni políticos, ni economistas, ni clientes, creo que sólo pueden decirlo arquitectos y no cualquiera de ellos.
    Igual estaría bien una plataforma de “arquitectos intelectuales” que pudieran explicar al resto del mundo, el por qué y el valor de nuestra profesión, de la forma menos interesada e imparcial.
    Somos una autoridad en lo nuestro, no podemos permitir que el resto opine sin conocimientos o sea, fríbolamente.
    Igual que no le digo yo a un médico como me tiene que curar.

    • Antonio
      12 junio, 2013

      Disculpa Clara pero tu frase es para enmarcar:
      “Somos una autoridad en lo nuestro, no podemos permitir que el resto opine sin conocimientos o sea, fríbolamente.”
      “o sea” te descalificas sola si escribes “fríBolamente”

  2. Diego
    14 mayo, 2013

    Un articulo muy interesante, estoy muy de acuerdo con lo que dice, al menos en parte. Me veo, sin embargo, en la obligacion de dar las gracias a todos nuestros organos representativos, facultades y demas arquitectos por ayudar a que la profesión este en la situacion actual. Los jovenes tenemos dos opciones, la primera recorrer los estudios de este pais para que nuestros mayores arquitectos conscientes como son de la grave crisis que sufre la profesión nos ‘ayuden’ con un empleo indigno que no da ni muchos menos para vivir o, por otra parte coger el petate, el avion y las esperanzas para buscar un futuro fuera. Fíjese que hasta me parece cínico que piensen en los jovenes como solucion al problema cuando somos precisamente nosotros los que tenemos que pagar el pato de sus escesos y. cuando nuestros mayores nos han explotado sin piedad alguna.

  3. Pingback: sobre la lsp y el ombligo de los arquitectos | RY Arquitectos, architects & engineers

  4. Pingback: STEPIEN Y BARNO » NO A LA LSP

  5. JoseM_Arq
    27 abril, 2013

    Creo que tienes toda la razón, sobre todo cuando dices que la mayoría de los arquitectos no han sabido hacer arquitectura ni cuidar esta gran profesión, ni a sus clientes que son las personas de a pie a los que va dirigida cada obra y por los que se hace arquitectura. Yo soy uno de esos arquitectos jovenes con muchas ganas de dignificar esta profesión y de mostrarle a la sociedad lo importante que es para sus vidas.

    Un muy buen articulo. Enhorabuena

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Esta entrada fue publicada en 26 abril, 2013 por en crítica, profesión y etiquetada con , , , , .
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